May 18

Perfumes 2

(Filipenses 4:10-19).

Es increíble la manera como se mueve la industria de la perfumería. Si vas de viaje lo primero que vas a encontrar en las tiendas de un aeropuerto son perfumes, pero no pocos, sino muchos.

Y cuando estás en el avión y te entregan el catálogo de productos que puedes comprar libres de impuestos cuál crees que es el que más se ofrece en las diferentes páginas. Correcto, perfumes.

Y si piensas que es una exageración entra a un almacén y pásate por el lado de cosmetología o uso personal, invariablemente vas a encontrar a una dama prolijamente arreglada y con un frasquito en la mano invitándote a probar la última fragancia del momento, tal vez con el nombre de un famoso cantante, actor o actriz.

El negocio de las “agüitas” de colores para oler rico es multimillonario.

En la Biblia también se habla de perfumes o fragancias que son espectaculares ante la nariz de Dios.

Por supuesto que esto es un antropomorfismo, palabrita que sirve para un trabalenguas y la cual es una figura literaria con la cual se presenta a Dios con alguna característica propia de un ser humano, como es el caso de hablar de la espalda de Dios o el dedo de Dios o el brazo de Dios o la boca de Dios, etc.

Pues bien, para este caso en que nos referimos a la nariz de Dios, lo que pretendemos mostrar es que hay olores que son percibidos por Dios y le resultan muy, muy gratos. Por ejemplo, qué tal la fragancia a carne quemada, bien chamuscada.

¡Estás loco! Gritaría cualquiera. Pero es verdad, no es broma. Cuando un judío en el Antiguo Pacto pedía perdón por sus pecados y ofrecía el cordero de la expiación en holocausto, ese olor a carme quemada le fascinaba a Dios.

¿Y por qué? Porque significaba que había un ser humano en el planeta tierra que había pedido perdón por sus pecados, y eso enternece el corazón de Papá Dios.

En el Nuevo Pacto, el apóstol Pablo, escribiéndole a los cristianos de la ciudad de Filipos, les dice que los aportes materiales que ellos le enviaron a Tesalónica, una y otra vez, para cubrir sus necesidades personales, son “olor fragante”, sacrificio acepto, agradable a Dios.

Y así es, a Dios le huele maravillosamente bien las ofrendas que nosotros damos para su obra, o las ayudas que podemos ofrecerle a alguien necesitado o a ministros suyos que precisan de nuestro patrocinio. Lo que damos con amor para el Señor es una exquisita fragancia.

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May 17

 Regaño 2

(1 Pedro3:16-17).

Es inevitable el que alguien nos ofenda, no importa si somos las personas más dulces, simpáticas, amorosas o bondadosas, siempre aparecerá alguien por allí diciendo de nosotros o diciéndonos a nosotros palabras corrosivas que nos caerán como una cachetada.

¿Pero y qué le hice yo? ¿Y por qué esta persona me trata así? Son las preguntas que te haces para tratar de justificar tales ofensas.

Pero sabes, no siempre hay un motivo. A veces es simple envidia. A veces es antipatía. Otras veces es porque la maldad buscaba una víctima y Dios permitió, con un propósito noble, que esa fueses tú.

Lo dicho, cualquiera puede servirte en cualquier instante un buen plato de ofensas, mas no estás obligado a comértelas.

¿Y eso qué quiere decir? Que si no puedes evitar ser ofendido, sí puedes evitar sentirte ofendido.

La gente puede decir lo que se le antoje, pero esa es sólo una opinión, no la del mundo entero, ni la tuya, ni la de Dios, que es la más importante.

Si alguien te dice: “Eres un tonto, un estúpido y una basura”. Muy bien, esa es su opinión, y aunque no la compartas, debes respetarla. No por eso te vas a ir a los puños, ni tampoco harás el papel de Cenicienta y te echarás a llorar.

Lo que debes hacer es asumir ese momento con sabiduría. No bajes la mirada, por el contrario, sin ser desafiante ni sentirte humillado, mira con serenidad a tu ofensor y demuéstrale que ni te enojaste, ni te pusiste nervioso, ni se te aguaron los ojos.

Apresúrate luego a ponerle un freno a tu lengua, pues es rebelde, no se somete fácilmente y va a querer pronunciar estupideces peores que las que escuchaste.

Tu actitud sorprenderá a tu victimario, quien esperaba verte chocado emocionalmente. Aprovecha su desconcierto y explícale con un mínimo de palabras que respetas su opinión, pero no la compartes. Y de esta manera es como decides no comerte la basura que te han servido.

Cuando ya estés a solas podrás desahogarte de manera inteligente y analizando fríamente las ofensas por si diste algún motivo. Y de ser así, con entusiasmo, reconoce tu error, pide perdón y enmienda la falla.

El apóstol Pedro aconseja estar listos a presentar defensa con mansedumbre, respeto y buena conciencia, para que el que habla mal de nosotros sea avergonzado.

Así es que si Dios permitió que padecieses la ofensa, justificada o no, lo hizo para templar tu carácter.

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May 16

 Corregir

(Proverbios 9:8; Juan 15:1-2)

La corrección es un bocado amargo pero que al ser masticado y tragado deja un dulce sabor en el paladar. Cuando recién se lleva a la boca es molesto, da deseos de escupirse, pero después de procesarlo se convierte en una exquisitez de alto valor nutricional.

Así es la corrección, y es una lástima que por esa primera impresión que se tiene de ella, sea rechazada y no se aproveche al máximo. Y es comprensible que la gran mayoría no la reciba de buena gana y con una actitud adecuada, puesto que el ser humano, de forma innata, no desea ser reprobado, sino aprobado, aceptado, valorado, amado y felicitado.

El sabio Salomón en el libro de Proverbios nos enseña que podemos responder a las correcciones de dos formas diferentes:

Una es como los escarnecedores, que se enojan, rechazan y odian a quien los corrige.

Y la otra es como los sabios, que calmadamente analizan, aceptan y aman a la persona que les hace la corrección.

Un sabio no responde ni apresurada ni locamente, y menos con agresividad, sino que escucha lo que se le dice y juzga objetivamente para tomar nota y aprovechar lo que le es conveniente y rechazar lo que no le es conveniente.

Pero, ¿qué hay que corregirle a un sabio, si se supone que es un sabio? Esa es una pregunta legítima, porque hemos creído que un sabio es un ser perfecto; mas no es eso lo que dice la Biblia, sino que lo muestra como el que va hacia la perfección, tal y como lo es el cristiano, en quien Dios sigue trabajando cada día, pues está terminando la buena obra que empezó en él.

Jesucristo se comparó a él mismo con la vid verdadera, al Padre con el labrador y al cristiano con el pámpano. Luego explicó que el pámpano que lleva fruto en lugar de ser aplaudido y condecorado, es sometido al fastidioso proceso de ser limpiado.

¿Para qué? Para que lleve más fruto. La limpieza no es para mal, sino para aumentar su productividad. Y así es la corrección. Es la revisión detallada de un proceso con el fin de optimizarlo.

Ser limpiados es algo molesto, pero si procedemos como sabios vamos a ser mejorados.

Y cuando tú debas corregir a alguien no lo hagas con un tonito regañón y dándote ínfulas, hazlo con amor, recuerda que la reprensión es un bocado amargo, por lo cual ve suave, despacio, con trozos pequeños, que se puedan digerir fácilmente, que den tiempo para masticarse, tragarse y respirar.

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May 15

(Proverbios 21:9).

La casa del terror pudiera ser la carpa que se instala en las ferias de juegos mecánicos y a donde se entra pagando para que lo asusten. Es un espacio que han aprovechado al máximo construyendo en él pasadizos estrechos, oscuros y con decorado tenebroso.

La casa del terror pudiera ser también el local comercial donde venden disfraces y bromas para provocar miedo y que son usados en fiestas o eventos sociales.

Y la casa del terror pudiera ser el hogar al que nadie quiere llegar porque en él vive un monstruo con una lengua horrorosa que hace problema por todo, se queja por todo y reclama por todo.

Y la peor de las tres casas de terror es la última, porque al fin y al cabo la del parque de atracciones mecánicas y la de venta de disfraces y bromas son para diversión y duran sólo unos pocos minutos.

En cambio, la de la persona malgeniada, pendenciera o celosa es una tortura china que hay que soportar día a día, hora tras hora, minuto tras minuto y segundo tras segundo. Es una tensión emocional permanente que destroza los nervios de todos los que viven bajo el mismo techo.

Ese tipo de seres humanos se vuelven unos vampiros que te succionan la sangre del entusiasmo, te roban la alegría de la vida y te dejan pálido, maltrecho y tirado como desecho.

Son unos Frankestein con tornillos en el cuello que andan buscando con lupa cualquier mínimo error para armarte el escándalo del siglo.

Son los muñequitos Chuckie del terror que se la pasan haciendo mala cara y se pelean con los vecinos, el lechero, el panadero y el vigilante del barrio.

Para estos seres las señoras de enfrente son unas viejas brujas y los niños, los perros y gatos de al lado son insoportables.

Lo anterior pareciera película de espanto, pero es la vida real, porque gente así la hay por todas partes. Y lo peor es que estos individuos no se dan cuenta de que ellos son los que hacen de cualquier cielo un infierno.

Según sus razonamientos el mundo entero está mal y los únicos buenos son ellos mismos. Si tan sólo se miraran al espejo y se dieran cuenta de que con su actitud se amargan la vida y se la amargan a los demás.

Si tan sólo dejarán de fastidiarse a sí mismos y fastidiar a los otros. Y si tan sólo sembraran amor en lugar de discordia, harían de cualquier infierno, el más bello cielo

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May 14

(Eclesiastés 4:9-12).

La maestra llevó a sus alumnos a la zona de las canchas. Los hizo sentar a las mesas debajo de los frondosos árboles y les pidió que observaran bien el experimento que iban a tener.

Luego requirió de uno de los niños que tomara una de las ramas que ella previamente había puesto sobre la hierba y que intentara partirla. La frágil rama seca crujió tan pronto el estudiante la presionó.

Después le señaló a una de las niñas que tomara 10 ramas del montón y las amarrara con el cordón que estaba allí. Le solicitó entonces que intentara partirlas.

La alumna presionó varias veces, pero fue inútil, sus pequeñas manos no consiguieron fracturar el atado de ramas. La maestra le invitó a tomar asiento nuevamente y a no sentirse mal por no poder quebrar ni una sola de las ramitas, al fin y al cabo se eso se trataba el experimento.

Miro a todos sus alumnos que estaban con cara inquisitiva preguntándose de qué se trataba todo esto y les expresó:

“El objetivo de traerles aquí es enseñarles la importancia de la unidad familiar, ese es nuestro tema. Cuando uno de ustedes quiso partir una ramita seca lo pudo hacer sin ningún problema, fue muy fácil, sencillamente porque la rama estaba solita, no estaba unida a ninguna otra.

Pero cuando varias ramas se unieron en un solo grupo ya no fue posible partirlas. Separadas, sí, pero juntas no.

Así sucede con nuestras familias, cuando cada uno se separa del vínculo familiar somos presa fácil de quienes quieren dañarnos, del desánimo y hasta de la pobreza. En cambio, cuando estamos juntos, unidos, ligados por el amor, que es el vínculo perfecto, ya no es posible que nos lastimen, ya somos más fuertes, porque cada uno es la suma de la fuerza de todos.

Es por eso que van a encontrarse con muchos intentos por destruir a la familia tratando de dividirla, sí, ese es el plan número uno, lograr que los miembros se peleen y se separen, que cada uno decida arreglárselas por su lado; pero no lo permitamos, cuidemos a la familia fortaleciendo la unidad.

Ahora que ustedes entren a la adolescencia probablemente experimenten cierto desapego por sus familias y prefieran a sus amigos, tal y como se refleja en las fotos de los jóvenes en internet, donde no se ven familiares, sino sólo amigos.

Pero esto no tiene que seguir siendo así, porque nuestros familiares lo serán toda la vida, así que… ¡vivamos unidos!”.

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May 11

Payaso hospital

(Juan 13:35; 1 Corintios 13:13).

Los métodos de identificación personal hoy en día se han refinado de tal manera que no sólo se usan las huellas digitales, la retina del ojo y la carta dental, sino que hasta con un simple cabello se puede determinar tu ADN y saber si un niño es o no tu hijo.

Y al igual que a nivel físico hay cómo comprobar la identidad de alguien, a nivel espiritual también existen maneras de verificar qué tipo de espíritu es el que gobierna a alguna persona.

El cristiano, antes que ser reconocido por su vestimenta, caminado, hablado, peinado, o por su jerga y pescadito en el auto, debe identificarse por su amor.

Sí, es la característica esencial del cristianismo. El amor fue lo que provocó que el evangelio existiera. Si Dios no nos amara de la manera tan inmensa como lo hace, no existiría el cristianismo.

Jesús enseñó que lo que distinguiría a sus discípulos de cualquier otro seguidor de cualquier otra religión del mundo, sería el amor.

En cualquier religión los integrantes se profesan amor entre ellos, y si uno se hace parte de ese grupo también se beneficia de ese amor corporativo, pero, en el cristianismo, aún los enemigos de esa fe reciben el beneficio de ser amados, pues la doctrina cristiana enseña a sus miembros a amar a los enemigos.

Se puede saber cuándo una persona está llena del Espíritu Santo viendo su fruto, el cual se hace manifiesto con amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gálatas 5:22-23). Y de estas nueve características la más sobresaliente es el amor.

El apóstol Pablo dice que es el don más importante que hay en el cristianismo. Y que todos los dones algún día desaparecerán, pero el amor, jamás. Y agrega que de las tres virtudes del cristianismo que son la fe, la esperanza y el amor, la más importante es el amor.

Aún de este rabino que fue hecho apóstol cristiano aprendemos la importancia del conocimiento bíblico, del estudio juicioso de Las Escrituras, de la teología, pero él mismo señala la inconveniencia de llegar a alcanzar mucho conocimiento, y es que éste puede envanecer al que lo posee; en cambio, quien alcanza un doctorado en el amor, no tiene ese riesgo (1 Corintios 13).

Es imposible encontrarse con un verdadero cristiano que no destile amor con su mirada, trato, gestos, palabras y acciones.

El no hallar esa virtud tan importante en un seguidor de Jesús , hace dudar de su genuina conversión.

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May 10

 Construyendo casa

(Proverbios 24:27).

 Si piensas construir tu casa, atiende primero a tus negocios, y no desatiendas a tu familia”. Así es como la Biblia para todos, traducción en lenguaje actual, nos presenta la enseñanza de Proverbios 24:27.

Otras versiones dicen que hay que ocuparse del trabajo de la tierra fuera de casa antes de edificar la casa. La Biblia NVI refiere que primero hay que preparar las faenas del cultivo y tener listos los campos para la siembra, para luego poder ocuparse de construir la casa.

En resumen, lo que el rey Salomón le recomendaba a los jóvenes de su época, y en una economía básicamente agrícola, es que si estaban con planes de edificar vivienda primero que todo organizaran su trabajo en el campo, afuera de la vivienda, para generar los recursos financieros que les permitieran después construir la casa sabiendo que no morirían de hambre ni dejarían esa obra inconclusa.

La juventud a veces tiene una imagen idealizada de lo que es un hogar e imagina que para formar una familia y vivir en pareja con el ser amado lo único que requieren es el amor, pues con ternura, besos y caricias se pueden pagar los servicios públicos, comprar comida en el supermercado, pagar las cuentas mensuales, sostener a los hijos y sufragar todos los demás gastos de la vivienda.

Pero la dura realidad les asesta un severo golpe cuando de la noche a la mañana pasan de ser los hijitos sostenidos por sus padres a ser los padres sostenedores de sus propios hijitos.

Y cuando caen en la cuenta de que la novia hermosa que les esperaba perfumada en la sala de su casa cada noche sin pensar en gastos de nada, es ahora la esposa que demanda dinero para todo, porque así se mueve la economía familiar, entonces se quieren morir de un ataque, pero lo hecho, hecho está.

Por eso, aunque el amor es uno de los ingredientes esenciales de la vida familiar, no es el único.

Es por ello que en la cultura judía de los tiempos bíblicos cuando un chico quería construir su casita para encerrarse allí con su muñequita, primero que todo debía molerse el lomo consiguiendo el sustento, por lo cual al desposar a la novia le decía:

“En la casa de mi Padre hay muchas moradas, voy pues a construir la nuestra en el terreno que mi padre me asigne, y luego retornaré para llevarte para que estés conmigo para siempre”.

Así es que si deseas un hogar, felicitaciones, y trabaja para sostenerlo.

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May 09

 Dios mira el planeta

(Filipenses 2: 6-11; Colosenses 1:26-28)

Pudiéramos tener la impresión de que Cristo cometió un error matemático al decirle al ladrón arrepentido en la cruz que ese mismo día estarían juntos en el paraíso, puesto que Él sólo resucitaría hasta el tercer día.

Pero no, no es así, no hay ningún error, Jesús nuevamente estaba declarando que Él es el Padre que está en el cielo.

Hubiese podido decir también: “mira ex ladrón, ahora me estás viendo aquí en la cruz, físicamente, pero al mismo tiempo estoy en el cielo, porque yo soy omnipresente y también el Padre Eterno”.

La misma declaración se la hizo al discípulo Felipe cuando éste le pidió ver al Padre. Jesús entonces se le reveló diciéndole “YO SOY”, por cuanto Él es el gran YO SOY, aquel que se le presentó a Moisés como “YHVH”, nombre hebreo que suena como Yaveh y que se traduce como “YO SOY EL QUE SOY”.

¡Increíble! Y Jesús por eso nunca dijo que Él era el camino para “ir” al Padre, sino para “VENIR” al Padre, para llegar a Él mismo. Y a los judíos teólogos les dijo: “Voy al que me envió (al Padre) pero ustedes no podrán ir a donde YO ESTOY”.

Gramaticalmente uno piensa que Jesús se expresó mal, porque debió decirles: “No podrán ir a donde yo voy”. Pero no, en el texto griego Él dijo: “No podrán ir a donde YO ESTOY”.

¡Increíble! Otra vez la Biblia señala que Jesús es el Padre Eterno, el Creador del libro de Génesis. Y 700 años antes de que Jesús viniera al planeta y naciera como un bebé el profeta Isaías llamaba al niño: “Admirable, Consejero, Dios fuerte, PADRE ETERNO y Príncipe de paz”.

¡Increíble! El Padre Eterno naciendo en un pesebre en medio de animales de corral. Pero antes de eso, Él, el gran YO SOY, el creador del universo, se hizo del tamaño de un garbanzo y se metió en el vientre de una campesina judía adolescente y virgen llamada en hebreo Miriam.

Y nacido le pusieron por nombre Yeshua, que quiere decir: “YHVH perdona los pecados”, porque según la Biblia el único que puede perdonar los pecados es YHVH y por eso Jesús, que es YHVH, los perdonaba.

¡Increíble! Y Él es Emmanuel, Dios con nosotros. Y ya adulto, con inmenso asombro, los arcángeles, ángeles, querubines y serafines lo vieron a Él, al Padre Eterno, al Santo, al Perfecto y Todopoderoso, ser abofeteado, azotado, escupido y colgado en una cruz lleno de pecado ajeno, sólo por algo, porque te ama, por eso.

¿Crees en esto increíble?

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May 08

 No comer

(1 Timoteo 6:17-18).

Esa noche cuando sus padres oraron por él y se disponían a arroparlo en su pequeña cama Marcelito los sorprendió con una pregunta:

¿Papá, mamá, está mal que yo disfrute de las cosas mientras otras personas sufren por no tenerlas?

Su mamá se quedó sin palabras, no entendía la naturaleza de su inquietud, así que le preguntó a qué venía ese cuestionamiento, por lo cual el niño les contó que en la escuela la maestra les había mostrado un video en el que aparecían niños de muchos países que sufrían diariamente por ser muy pobres y padecer hambre. Y que en cambio muchos jovencitos en otros lugares desperdiciaban la comida y no eran agradecidos ni con Dios ni con sus padres.

El padre de Marcelito se arrodilló entonces junto a su cama para quedar a la altura de su rostro y le dijo:

Hijo, lo que te dijo la maestra es verdad, muchos niños en el mundo están sufriendo porque no tienen nada para comer. Y lo más triste es que incluso se mueren de hambre.

Pero ello no significa que esté mal el que tú disfrutes de la comida que te damos en casa o que compramos en algún restaurante. El que tú te sientas mal no ayuda en nada a resolver ese problema.

Mas bien debes estar muy agradecido con Papá Dios que nos da muchas cosas buenas y lindas para que las disfrutemos. Mira hijo, aunque nosotros no seamos una familia adinerada, sino sólo acomodada, sí podemos tomar en cuenta el consejo que le da la Biblia a los ricos que profesan la fe cristiana.

La Escritura no les dice que se sientan desgraciados por tener las riquezas que otros no poseen, sino que en lugar de poner la esperanza en esos bienes materiales, la pongan en el Señor, quien les da esos bienes en abundancia para que los disfruten.Fíjate bien, para que los disfruten.

Y les pide que no sean unos arrogantes que se dan aires de superioridad, sino que sean sencillos y generosos, no tacaños, sino muy dadivosos, que compartan con el necesitado, que no cierren su corazón ante las necesidades de otros, para que así hagan tesoros en el cielo.

Marcelito, Papito Dios no quiere que nos amarguemos la vida con las cosas buenas y lindas que nos da, sino que seamos agradecidos, las disfrutemos y las compartamos con nuestro prójimo, que son los próximos, los cercanos que Dios pone a nuestro lado para bendecirles.

Y no necesitamos ser multimillonarios para seguir esta bella enseñanza”.

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May 07

 A velocidad

(Eclesiastés 3:1).

 La velocidad es algo que fascina, y eso lo saben bien motociclistas y automovilistas. La sensación del vértigo y las descargas de adrenalina acentúan el deseo de ir cada vez más y más rápido.

Y así se ha tornando la vida moderna, pues está alcanzando ritmos vertiginosos. Y tendríamos que vivir en una cueva, aislados del mundo, para no entrar en ese tren de vida donde todo transcurre a velocidades supersónicas.

¡Pero no todo es tan terrible! Es maravilloso calentar un alimento en sólo un minuto usando el microondas, mientras que a las abuelas lo mismo les tomaba 15 minutos. Es buenísimo ir de una ciudad a otra en media hora usando el avión, y no tener que viajar a caballo todo un día.

Si deseamos ser competitivos en la actualidad tenemos que aprender a ser tan rápidos como una pizzería en mi ciudad cuya política es que si la entrega a domicilio se demora más de 30 minutos, la pizza te sale gratis.

Pero también hay ocasiones en que por las buenas o por las malas, tenemos que aprender a ir despacio, como cuando estamos en un trancón de tráfico, o esperando en el consultorio de un odontólogo, o haciendo la fila en un banco.

Y hay otros momentos en donde deberíamos obligarnos a tomarnos todo nuestro tiempo, como por ejemplo: Para sacar la billetera y pagar cosas que no son imprescindibles, ya que hay gastos que son producto de un impulso momentáneo.

Para responder a alguien cuando estamos airados, pues enchufar el cerebro antes de accionar la lengua nos evitará montones de problemas. Para comer despacio, ya que una buena digestión comienza con una buena masticación y la comida se disfruta, se saborea y no se traga como lo hacen los perros, eso enferma.

Para dormir lo necesario, pues ello le permite a nuestro cuerpo y mente descansar, repararse y estar saludables, hermosos y más productivos. Para visitar el baño para nuestras necesidades.

Algunos incluso se escapan a ese cuartito y se sientan en el “trono” simplemente a relajarse.

Para prodigar y recibir amor íntimo con el cónyuge, pues esos momentos deben eternizarse y jamás interrumpirse o entrecortarse.

Y finalmente, para postrarse ante la presencia de Papá Dios y soltarse en sus brazos para que nos llene de su amor, perdón y fuerza.

Es un momento en el que sin necesidad de salir del planeta, traemos el cielo a nuestras vidas.

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